TEMA 3. Cine, Cartel y Diseño.

Por Ana Jasso

Cuando hablamos de  otros elementos de diseño relacionados con el cine, hablamos de una lista interminable de objetos y áreas relacionadas con el mismo, juguetes de colección, ropa, publicaciones, parques, entre muchas otras cosas más. Pero por qué no empezar con la raíz de todo: el cartel.

El cartel ha tenido un espacio preponderante en la historia de la comunicación. Un fuerte objeto de propaganda, publicidad y en algunos casos hasta de arte.  Es difícil poner en datos duros si un cartel es exitoso o no, en mi opinión, una manera de saberlo es cuando la gente se lo apropia y comienza a ser un referente cultural a través de los años. Entonces ¿cuál es la receta para tener una imagen tan icónica?

Con la llegada del cinematógrafo a México con Gabriel Veyre y Ferdinand Bon Bernard, representantes de los hermanos Lumière en América, se mandó a imprimir publicidad más cercano al de teatro de revista, pues era la única referencia que existía para la promoción de las vistas, provocando una gran expectación  e impacto en el público, pero claro, esto sólo fue resultado de su novedoso aparato.

Así pues el cine se fue complejizando en su narrativa y su lenguaje visual, por lo tanto sus elementos de publicidad no se podían quedar atrás.  Al igual que en Hollywood, México desarrolló un star system propio, con nombres como Arturo de Córdova, María Félix, Pedro Armendáriz, Pedro Infante, Germán Valdés, Tin Tan o Silvia Pinal.

Es el comienzo del cine como un negocio de entretenimiento a gran escala y la competencia entre distribuidoras. De manera que el diseñador no se insertó en la industria del cine, la industria empezó a requerirlos para una mejora en la calidad de sus imágenes de promoción. Así como existió una época del Oro en el Cine, existió una época de oro en el cartel.

No existía un código o reglas para el desarrollo de un cartel de cine, de tal forma que los diseñadores acudieron a su estilo particular, siendo lo más redundante posible hasta el punto de acompañarla con un fotografía de alguna escena de la película, claramente reflejado en los trabajos de Ernesto García «El Chango» Cabral.

Ilustraciones coloridas, elementos populares, gran tipografía, son otras de las características de los carteles del cine de oro, Josep Renau, quien además de artista gráfico fue en su vida personal un ferviente activista político reflejando sus creencias en imágenes, para cuando vivió exiliado en México (1939-1958) ya poseía una capacidad para conceptualizar una idea en un cartel.

El cine se fragmento en mercados,  ya no se trata de la publicidad pura,  se trata del séptimo arte, el director llega a tener mucho más relevancia que las estrellas fílmicas, ahora la labor del diseñador es la de apartarse de su expresión personal y adentrarse en la mirada del autor,  su  a estética ya establecida por medio de la fotografía. A aquello que el público hacer identificar una película de Tarantino con sólo ver cartel por ejemplo.

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Sin embargo la saturación del mercado ha provocado que exista una estandarización en el cartel, lo cual no está mal del todo, pues de no hacerlo se corre el riesgo de parecer que se está promoviendo otra cosa, un disco o un libro, o incluso llegar a confundir un género cinematográfico,  si es una película de terror evidentemente la estética no puede ser alegre y colorida. En realidad deberíamos ver esto como una oportunidad para seguir explorando otras posibilidades visuales fuera de lo convencional.

Para ver más ejemplos de esta curiosa clasificación visita el artículo aquí.

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El papel del diseñador no determinará si una película va ser buena o mala, o qué tipo de objetos a diseñar entorno a la misma, para eso ya existe toda una maquinaria detrás planeando las estrategias para que así sea.

A nosotros nos corresponde una vez que se nos asigne el trabajo, en este caso el cartel, concebir un mensaje promocional, saber extraer la información necesaria, la esencia  del filme y poderla transmitir visualmente de manera significativa, que seduzca, que trastoque al público hasta el punto de olvidarse de el protagonismo de los actores y centrarse en la historia. Eso es lo que hace una que una imagen sea memorable.

”El cine es un arte que dura para siempre. El cartel también. ‘‘ Rafael Aviña, crítico de cine.

Fuentes:

EQUIPO: Gryffindor

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