Tema 6: El poder de la TV: Comprimiendo sueños y esperanzas

El poder que ha adquirido la televisión, conjunta acciones que sorprenden, el dinero fluye con cada emisión, se generan redes de diversa índole, relaciones condicionadas y condicionantes atrapando la atención de un espectador previamente preparado para llegar y digerir gustosamente el plato fuerte que la TV ofrece. Un plato hecho a la medida de cada perceptor.

Al hablar de los géneros televisivos en México, es inevitable mencionar a la telenovela, su exportación genera millones de pesos en ganancias. Al recurrir a ella, también es imposible dejar de lado los estereotipos, mitos, las modas que genera, la popularidad aprovechada por el mercado, todo en cuanto a ella circunda. Muchas investigaciones muestran que para la creación de contenidos se toman en cuenta variables como el género y la posición social, (adentrándonos al poder adquisitivo y a la educación), además de la edad, ocupación, el área geográfica. Empero ¿qué pasa cuando una producción televisiva de este género se vuelve el centro y símbolo de un país englobando cuanto adjetivo calificativo se encuentre?, ¿Cuándo desafía los puntos anteriores y se vuelve un fenómeno de masas sin distinción de condición social, raza, o lenguaje?

Ha sucedido con varias telenovelas, rebasan fronteras aun teniendo temáticas regionales. Uno de los ejemplos es “Yo soy Betty la fea”. Colombiana, con un guion para ese momento, fuera del abanico que se ofrecía. Con un contexto social, político, cultural y económico tan complejo, y difícil. Se opto por llevar a la pantalla chica a personajes más entrañables y cercanos a la audiencia, se apropio del lenguaje del perceptor, se introdujo a la intimidad de un país con varios problemas y ataco ese sueño por ser mejor, la esperanza de seguir un camino lo más recto posible. En fin, se mostro a un ser humano como lo es cualquiera, con defectos y virtudes, volviéndose universal.

Da paso a mezclas de géneros como drama y comedia, (es difícil encontrar géneros en estado puro) y empiezan producciones con personajes atípicos, fuera del estereotipo clasifico. Paradójicamente van construyéndose nuevos imaginarios, nuevos arquetipos y valores. Buenos, malos, eso depende del enfoque que se les den. Fórmula una vez exitosa, se vuelve una fórmula mil veces cocinada.

No obstante, hay que tener cuidado, al cocinar te puedes quemar. El retener la atención de numerosos ojos implica una responsabilidad y toma de decisiones que pueden salirse de las manos de quien acaricia el éxito. Siendo las Telenovelas un producto de importación y exportación, son un medio por el cual la transculturación se va dando. De alguna manera son la carta de presentación ante otra cultura. Lo cual no quiere decir que podamos resumir la complejidad de una cultura a una telenovela, la delgada línea entre realidad y virtualidad, parece difuminarse. Se invierten los papeles, y juzgamos a otros por lo que vemos en tv. Así, el galán de una telenovela al otro lado del mundo reencarna en el vecino, y los chistes parecen diálogos sacados de la historia en cuestión.

La Televisión juega con los deseos de la gente. Deseos que se ven materializados en el mercado. Nora Mazziotti (185-186) sostiene que “los géneros cumplen con necesidades de escape y entretenimiento: ofrecen momentos de fuerte excitación e interés”

Otro género muy exitoso en todo el mundo, es el reality show. Por un lado hablamos de la ficción y ahora tocamos una supuesta “realidad”. El morbo es uno de los factores que más vende. Ver la lucha de alguien más, puede satisfacer la necesidad interna de la propia lucha, disfrutando de la comodidad proporcionada por el sillón. La fascinación por observar es más intensa que la de ser observado.

La palabra “realidad” asigna características a un programa guionizado, donde muchas veces lo único que se muestra es lo más bajo del hombre, la frustración, el enojo, chismes e intrigas. “La voz México”, dirigido a descubrir nuevos talentos, hace uso de ese morbo al enfatizar las peleas que se den dentro del programa, los obstáculos melodramatizados que pasan los concursantes, dejando de lado el talento que puedan tener, para primero sofreír los sentimientos del público, conmoverlos.

«…la personalización posmoderna cierra al individuo sobre sí mismo, hace desertar no sólo la vida pública sino finalmente la esfera privada, abandonada como está a los trastornos proliferantes de la depresión y de las neurosis narcisistas; el proceso de personalización tiene por término el individuo zombiesco, ya cool y apático, ya vacío del sentimiento de existir…» (Gilles Lipovestsky, 1996:146, citado por Dra. Paulina Beatriz Emanuelli)

En ello radica el éxito de la TV, la conformidad de un espectador pasivo antes sus sueños. La acelerada vida cotidiana sin intervalos de silencio lo deja sin tiempo para reflexionar sobre los contenidos que consume. Lo agota para ser el perceptor ideal.

La mirada con que vemos al mundo está condicionada por tantos factores, y sin duda el libre albedrío dependerá de la educación y la condición social en que nos encontremos. Ambos géneros son ejemplos de lo que gusta a la mayoría, su uso adecuado orientado a fines productivos marca el cambio. Dar tiempo a la asimilación podrá ser la clave para tener perceptores críticos y demandantes de contenidos convenientes. Los deseos seguirán siendo la materia prima. Los géneros televisivos estandarizan un producto, focalizan a un público, son testigo del intercambio entre audiencias y productores, la sustancia de ese intercambio es lo que se ha de tratar.

Citas

Convenio Andrés Bello, (2001). Televisión Pública: del consumidor al ciudadano. Recuperado 18 de octubre 2013, de Books google: http://books.google.com.mx/books?id=coXrbdkTU5QC&pg=PA181&lpg=PA181&dq=No+existe+demasiada+preocupaci%C3%B3n+en+los+hacedores+de+televisi%C3%B3n+por+la+generaci%C3%B3n+de+un+lenguaje+televisivo+innovador&source=bl&ots=eFlH9QqRxz&sig=HYVIqpPux99AzP8owZox1e6wj7A&hl=en&sa=X&ei=cjNOUsqOAYTM9QS5sIHYCA&ved=0CCcQ6AEwAA#v=onepage&q=No%20existe%20demasiada%20preocupaci%C3%B3n%20en%20los%20hacedores%20de%20televisi%C3%B3n%20por%20la%20generaci%C3%B3n%20de%20un%20lenguaje%20televisivo%20innovador&f=false

Emanuelli, Paulina Beatriz. (2001). Dominante cultural y productos televisivos: géneros que homogenizan preferencias. Recuperado el 18 de octubre 2013, de Latina: http://www.ull.es/publicaciones/latina/2001/latina45diciembre/4502paulina.htm

Referencias Bibliográficas

Sempere, Antonio. (2004). En Tiempo Real. Recuperado el 18 de octubre 2013, de: http://editorial-club-universitario.es/pdf/451.pdf

Lozano, José Carlos. (2003). Distanciamiento crítico frente a la TV nacional mexicana1, Recuperado el 18 de octubre 2013, de Zer – Revista de Estudios de Comunicación: http://www.ehu.es/ojs/index.php/Zer/article/view/6002/5684

Cembranos Díaz, Fernando. (2003). Televisión, interacciones sociales y poder. Recuperado el 18 de octubre 2013, de: http://www.copmadrid.org/webcopm/publicaciones/social/89257.pdf

Equipo Wizardz

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