Peces en la Red

Tema 7

¿Cuántas veces nos hemos preguntado, qué tan dependientes del internet somos? Quizás varias, o como yo nunca, hasta ahora. Y en cierto sentido creo que es importante considerarlo. Apenas hace unos cuantos años, recuerdo que yo podía vivir perfectamente independiente al uso de la internet, incluso recuerdo haber tenido, durante la secundaria, una computadora en casa que no era utilizada sino cuando algún profesor me solicitaba alguna tarea impresa; y en la mayoría de las ocasiones recurría a una enciclopedia virtual que quizá varios conocen: “Encarta”. En mi casa ni siquiera había internet, no lo necesitábamos ni lo pensábamos como una necesidad, totalmente contrario a lo que sucede ahora, que ya no salgo de casa sin llevar conmigo algún dispositivo que tenga internet, lo mismo mi hermano e incluso mi madre. Ahora nos parece impensable y hasta algunos llegan a sentirse “incompletos” si no consultan internet a lo largo del día. A esta necesidad creada se afronta la supuesta solución de la movilidad.

En la ciudad se vive de un modo muy ajetreado, lo que a su vez deja menos tiempo para comunicarnos y la facilidad de acceso a la internet a través de dispositivos móviles lo intenta solucionar. Creo que en un futuro, no muy lejano, se reducirá drásticamente la comunicación entre las personas, me refiero a la forma física, hablar de frente con otro alguien; sin embargo todos seremos capaces de compartir la información que sea requerida casi al instante. Esto plantea dos resultados: uno en el que, desde una perspectiva de vista, todo sea más ágil y eficiente, y es en este punto en donde pienso que pueden solucionarse muchos problemas en cuanto a trámites burocráticos se refiere. Y otro resulatado que será la impersonalidad y falta de humanidad que regirá en la sociedad. ¿Cómo puede una persona crecer fuera de sociedad? y con “fuera” no me refiero a que se viva como ermitaño, sino que al estar excluido de cierto trato peronal no se pueden aprender muchas cosas. Por ejemplo, a la velocidad en que la información viaja y si sigue este trayecto, llegará el punto en el que las escuelas sean obsoletas, los edificios en sí. Ya no se requerirán aulas en las cuales enseñar a los alumnos, cada uno podrá tomar la sesión de clase en el momento que guste ingresar a la red pero ¿y si se tiene una duda? no de esas que se pueden “googlear”, sino algo que necesite ser interpretado por un tutor personalmente, no todas las personas somo suficientemente eficientes para comunicarnos vía escrita u oral. Pienso que todos necesitamos convivir con los demás para aprender porque no existe alguien sin la existencia de otro alguien que esté ahí para afirmar su existencia, en cierto modo vivimos en función de los demás y por lo mismo los necesitamos cerca, o suficiente para aprender de ellos.

 

Panchito en patineta

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