Tema 7. Las redes sociales = “Coladera” de información.

Equipo: Espectro

Giles Lipovetsky, en su libro Los tiempos hipermodernos, señala lo siguiente acerca de la época en que vivimos:

“la condena del presente analizada a alargo plazo, es sin duda la crítica más trivial que vienen proponiendo los escritores, filósofos y poetas desde la noche de los tiempos”

Claro está que para muchos, la época actual corresponde a una que está llena de oscuridad social, degradación que va aún más allá del hedonismo que caracterizó la década de los 80’s. No obstante, para otros, es una época “privilegiada” debido a que el uso de la tecnología ha sobre pasado la imaginación de generaciones del siglo pasado, además de que ha satisfecho en cierta manera a generaciones de la llamda “era digital” que cada vez se muestran más hambrientas tecnológicamente hablando.

Pero, ¿qué tienen que ver las redes sociales en todo esto?… Pues bien, el ser humano ha sufrido transformaciones constantes junto y aunado a su entorno social; transformaciones que lo han vuelto un ser individualista, atado a una conducta diseñada y organizada para reforzar este carácter que se apropia del sujeto.

El individuo, como ya se mencionó, está atado a reglas de conducta que derivan de necesidades básicas inherentes así como de necesidades construidas por la misma sociedad. A este respecto, Durkheim (1982b:264) declara:

“Las necesidades sociales derivadas de las prácticas de consumo y las exigencias morales precisas al funcionamiento de la sociedad deberían, por tanto, hallar una fuente social legitima que las regulase. Esa legitimidad emanaría de una autoridad ante la que todos se inclinasen. Y acaso esa autoridad única-
mente podría ser la sociedad misma[…]” [1]

Y es entonces donde entran en juego las redes sociales que, valiéndose de esta necesidad construida por la mismísima sociedad, son el constante alimento de millones de usuarios a través del mundo.

Si bien es cierto que éstas pueden fungir como herramientas útiles en el campo de la comunicación, también lo es el hecho de que se han vuelto como la pantalla a través de la cual vemos el mundo, a través de la cual, incluso, lo vivimos.

En vista de la gran cantidad de usuarios que transitan en ellas y de las enormes cantidades de información que hay en juego todos los días (información que no puede ser removida bajo ninguna circunstancia una vez que es publicada), cabría preguntarse: ¿Hasta qué punto es posible que se “cuele” la información que compartimos a lugares donde no nos gustaría que llegasen?

Antes que nada, es interesante analizar la razón por la que las redes sociales (específicamente hablando de Facebbok), se han vuelto tan indispensables para algunos como las necesidades básicas primarias.

Una de las razones es por la manera en la que está configurada la página, puesto que cumple con los requisitos de usabilidad que engloban al diseño enfocado a la interacción con el usuario, puesto que la accesibilidad para esta red social (que también está dentro de los parámetros de la usabilidad) es sin duda, una de las mejores resueltas ya que permite a los usuarios en potencia el acceso desde prácticamente cualquier dispositivo con acceso a internet. Lo único que podría evitar el acceso y la interacción en Facebook es quizás la limitante en cuanto al uso de la tecnología por parte de adultos mayores (no todos), quienes se rehúsan en ocasiones a involucrarse en los avances tecnológicos. No obstante, son cada vez más las personas que se ven involucradas (por iniciativa propia o por obligación) en este vasto mundo de las redes sociales.

Tomando todo esto en cuenta, así como la facilidad para subir y compartir información, la pregunta planteada unas líneas arriba cobra fuerza puesto que esta información se maneja no solo superficialmente (en la interfaz, que es lo que todos vemos) sino que también depende de la arquitectura, estructura y organización de la información de la página, es decir, de lo que no se ve. A esto se le conoce como Arquitectura de la Información (AI). La AI permite que el usuario tenga facilidad para recuperar información, entre otras cosas. No obstante, esto puede volverse perjudicial puesto que la información que hoy subimos, puede ser recuperable dentro de una o dos décadas. Por tanto, es indispensable que cada uno de los usuarios considere qué tipo de información así como la cantidad de la misma que compartirá, en este caso, en una red social como Facebook, puesto que información que pueda perjudicarnos o beneficiarnos está a merced de cualquier persona con acceso a internet.

[1] FERNÁNDEZ, Xan. Sobre las necesidades sociales y culturales: entre la necesidad constatada y la necesidad construida. España, 1994. pp.56.

Yusef Hassan & Francisco J. Martín Fernández & Ghzala Iazza. Diseño Web Centrado en el Usuario: Usabilidad y Arquitectura de la Información [en linea]. “Hipertext.net”, núm. 2, 2004. <http://www.hipertext.net&gt; [Consulta: 25.Oct.2013].

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